A donde quedaron los viajes placenteros desde tu casa a tu trabajo o viceversa, en un tiempo con lo que nos encontrábamos al subirnos a las unidades de transporte colectivo era trafico e incomodidad en las unidades viejas, sucias y obsoletas. Pero ahora eso es cosa del pasado iniciando el viaje a la parada de buses los instintos que como Salvadoreños victimas de la delincuencia se activan y empezamos con una rutina como esta:

  • “Veré si no hay gente sospechosa en la parada de buses”
  • “Esconderé el Celular en la mochila o en el bolso”
  • “El dinero me lo guardare en el calcetín o en el zapato, llevare lo del pasaje y un mi dólar de reserva y un par de monedas por si me piden en el bus”
  • “Me quitare el reloj (Que aunque sea barato puede despertar la codicia entre los delincuentes)”

Todo lo anterior y muchas otras medidas preventivas no nos las enseñaron en la escuela o en la universidad, es la experiencia que hemos adquirido, lo que las vivencias o historias alarmantes nos han enseñado. La situación paso de ser un simple malestar a una muy mala costumbre.

Ahora ya no es tranquilo ir en bus, estas mas al tanto de quienes son los que llevas alrededor tuyo, que si los que se suben vendiendo algún articulo de $0.25 centavos son en realidad vendedores o están utilizando la venta como disfraz para cometer sus fechorías, así como tantas veces ha ocurrido. Llevamos o no dinero en lo bolsillos para cuando un par de sujetos se suban a exigir una cantidad de dinero por persona (¿Y si tu no llevas?). Una señora decía en un bus “Ahora uno tienen que ganar hasta para los ladrones”, lastimosamente a veces es cierto las historias sobran de los lugares en los que hasta ciertas horas de la noche pueden circular sin problemas mayores los buses, pero pasando este limite son obligados a pagar una cuota (llámese esto renta o peaje).

Historias son muchas, las victimas abundan y el miedo crece. Resulta difícil hacer realidad la frase “No hay que tenerles miedo, hay que vencer el miedo” , cuando delincuentes te exigen que le entregues lo poco que tienes a punta de pistola o algún arma punzante. Peor aun cuando esa frase que ellos dicen sin pensar y sin ningún escrúpulo “Vos decidí si me das el reloj o la vida”.

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